Neste blog são divulgados tópicos relacionados às questões de clima e ambiente, de interesse científico, tecnológico, educacional ou social.
(In this blog we deal with some topics concerning climate and environment, with focus on scientific, technological, educational or social issues).
It goes that if you place a frog into a pot of boiling water, it will
leap out right away. But, if you put a frog in a kettle filled with
cool water, and then gradually turn up the heat – the frog will not
become aware of the boiling threat until it is too late.
A sad story for frogkind, undoubtedly – but also a useful metaphor for human beings?
We use it to pitch the importance of school performance to children, resilience to adults, or healthy lifestyles to teenagers.
But where do we stand today, in the froginess scale?
Most people would consider themselves to have higher awareness than
that of the frog. We believe we can luxuriate in the bliss of warm water
and still jump out before it’s too late. Can we?
In a few months, 196 countries and territories will come together to (fingers crossed!) sign a new global agreement on climate change in Paris.
How likely it is that we will set clear rules in this new international contract?
How likely it is that the rules will be respected by all?
Can we face up to the difficult questions that are being posed?
In short, will we jump out of the water while we still can?
Last month, UNDP in Armenia held Yerevan’s very first TEDx Salon.
Speakers of all shapes and sizes – environmental experts, civil
society leaders, government ministers, and academics – spoke in front of
a packed audiences on the perils of climate change and wider environmental issues what we need to do to combat it.
Here, our very own Dr. Diana Harutyunyan, UNDP in Armenia’s climate
change expert, shares her thoughts on the similarities between humans
and frogs amidst our slowly boiling planet:
P.S. No frogs were harmed in the making of this blog
Ocupa una buena parte de la superficie de la Tierra y da trabajo y comida a cientos de millones de personas.
No
es Rusia, el país más grande del mundo; ni Brasil, el mayor de América
Latina. Tampoco es EE.UU., la economía más poderosa del planeta; ni
China, la que le sigue en importancia.
Es un "país inestable": el mar y sus vastos recursos.
Aunque
rara vez se habla en términos económicos de los océanos, que abarcan un
70% de la superficie de la Tierra, pues los analistas y los medios de
comunicación prefieren dedicar más tiempo y espacio a la coyuntura
estadounidense, china, rusa o brasileña.
Ahora, sin embargo, un
informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WMF, por sus siglas en
inglés) le ha puesto precio a las aguas. El capital monetario de los
mares del mundo ha sido valuado en US$24 billones. Sí, un 24 seguido de
12 ceros.
Al ponerle un
valor monetario a los mares, la comunidad de negocios puede entenderlos
como algo propio, cuyas actividades (...) forman parte del sistema
económico global
Ove Hoegh-Guldberg
El reporte del WWF calcula que los "bienes y servicios" que aportan
los océanos, incluyendo su inmensa riqueza de alimentos, generan
ingresos por unos US$2,5 billones anuales.
Es decir que su
Producto Interno Bruto (PIB) es mayor que el de muchos países ricos y
emergentes del planeta como los que, por ejemplo, conforman el G20.
Estos
impresionantes números convierten a los océanos en la séptima mayor
economía del mundo. Desplazarían de ese puesto a Brasil, que –con apenas
un 1,6% de la superficie del planeta– tiene un PIB de US$2,3 billones,
según los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Industrias bajo el agua
"El
cálculo es importante porque, en primer lugar, al ponerle un valor
monetario a los mares, la comunidad de negocios puede entenderlos como
algo propio, cuyas actividades no son externas sino que forman parte del
sistema económico global", le explica a BBC Mundo Ove Hoegh-Guldberg,
biólogo de la Universidad de Queensland, en Australia, y autor principal
del informe.
Hay más especies en los océanos que en tierra firme.
"Y, en segundo lugar, porque
ayuda a tomar conciencia de que, si los ecosistemas de los océanos
siguen degradándose como hasta ahora, se obtendrán menos dividendos y,
por lo tanto, protegerlos debe ser visto como una inversión, no como un
gasto".
La estimación de los activos y del PIB de las aguas que
tiñen de azul la Tierra fue realizada para el WWF por la consultora de
negocios Boston Consulting Group.
La valuación incluye los
ingresos que obtienen grandes industrias como la pesca, el turismo y el
transporte naviero, así como una tasación de la protección que proveen
los corales y manglares a las costas, que son la fuente de subsistencia
importante de la población mundial.
Lea también: Barcos cargueros, los grandes monstruos del océano
"Fue
difícil hacer el cálculo porque los datos están muy dispersos por
actividades, empresas y países; hubo que resolver inconsistencias", dice
Hoegh-Guldberg, quien además es director del Instituto de Cambio
Climático de la Universidad de Queensland.
De todos modos, los autores del
informe titulado "Revivir la economía de los oceános" aclaran que se
trata de una estimación "conservadora" del capital de los mares, ya que
no incluye los sectores de hidrocarburos y energía eólica.
¿Por qué?
"El
petróleo y gas no fueron incorporados al análisis porque en realidad
operan en el lecho marino, no en las aguas en sí, y dependen de factores
ajenos a la salud de los oceános", le aclara a BBC Mundo John Tanzer,
director del Programa Global Marino basado en Noruega y editor del
reporte.
"Y la energía eólica quedó afuera porque depende del viento, no de los ecosistemas oceánicos".
En aguas peligrosas
Tanzer
afirma que hasta ahora el mundo no ha sido muy consciente del valor
económico de los mares por varias razones: entre ellas, porque la mayor
parte de las aguas son internacionales y se ven como un "lugar de
nadie". Y porque existe la idea de que los océanos, por su inmensidad,
son inagotables.
"Por no es así: los mares y sus costas poseen una
increíble variedad elementos cruciales para la subsistencia, la salud y
la cultura humanas, y muchas actividades económicas llevadas a cabo de
forma irresponsable están limitando y reduciendo su riqueza", añade
Tanzer.
Y el WWF advierte que los mares enfrentan una serie de apremios que pueden afectar su desempeño económico.
Los que dependen del mar
50% de la población mundial vive en una franja de costa marítima de 100 km
13 de las megaciudades del mundo están frente a los océanos
1.000 millones de personas viven en comunidades pobres con vínculos directos con el mar
Una de las más preocupantes, dice, es que casi dos tercios de los
recursos pesqueros están siendo explotados a su máxima capacidad y el
resto de ellos sufre una sobreexplotación.
Pero no sólo la pesca
sin control pone en riesgo los océanos como ámbito económico: la
contaminación y el cambio climático están ejerciendo una presión sin
precedentes sobre los ecosistemas marinos, dice el reporte.
Según
Naciones Unidas, la biodiversidad de los mares se ha reducido un 40% en
las últimas cuatro décadas. En ese mismo periodo, la mitad de los
corales han desaparecido, al igual que un tercio de la flora marina.
Asimismo,
los océanos están absorbiendo la mitad del CO2 producido por las
actividades humanas, lo que está calentando las aguas e incrementando su
acidificación.
A pesar de todo esto, sólo un 1,2% de los mares están oficialmente protegidos.
Como la eurozona
"Los
océanos producen grandes beneficios para muchísima gente, para miles de
millones de personas en todo el mundo. Es necesario que se entienda que
su deterioro afecta de forma concreta a la economía global", le insiste
a BBC Mundo John Tanzer, director del Programa Global Marino.
A lo que el profesor Ove
Hoegh-Guldberg, el autor principal del reporte del WWF, agrega: "Tenemos
la esperanza de que, asignándoles un valor económico a los mares, los
empresarios y los políticos entiendan la necesidad de elaborar
estrategias de alcance internacional –como las que idean para bloques
como la eurozona– con el fin de revertir su declinación".
Ambos
expertos coinciden en que también hace falta un cuerpo de datos más
completo y coherente sobre las actividades económicas en los océanos,
similar a la medición del PIB de un país o de un bloque económico.
Algunas
grandes compañías que operan en los mares ya han declarado su
compromiso con la conservación de los ecosistemas oceánicos.
Por
ejemplo, la transportadora de contenedores danesa Maersk, una de las más
grandes del planeta, dice que ha asumido plenamente su "responsabilidad
con el medio ambiente".
El grupo japonés Nissui, una de las
mayores firmas globales de explotación pesquera, asegura por su parte
que tiene muy en cuenta la "utilización sostenible de los recursos
marinos".
Pero los expertos creen que habrá que esperar varios
años para ver si sus promesas se mantienen a flote e impactan de forma
concreta en los esfuerzos por evitar el deterioro de los océanos.
Mares v. países
¿Cuánto ocupan?
Oceános: 360 millones de km2 (70% de la superficie de la Tierra)
By Harry Verhaar, Head of Global Public & Government Affairs, Philips Lighting
A century ago, less than 10 per cent of the world’s population lived
in cities. The next three decades will see the largest increase in the
world’s urban population in human history. By the middle of this
century, 6.5 billion people will live in cities, up from 4 billion
today. By 2050, two out of every three people on earth will call a city
home. Today’s cities consume more than 70 per cent of the world’s energy
supply — a figure that will increase over time.
We are witnessing unprecedented urbanization and the rapid expansion
of the middle class in emerging economies. This has heightened concerns
about the secure, reliable supply of affordable energy, environmental
impacts such as greenhouse gas emissions, climate change and loss of
biodiversity, and shortages of materials, food and water.
As a result, resource efficiency is fast moving up the agendas of
both the private and public sectors. Corporations and governments alike
are having to develop strategies for a world in which natural resources
and energy are becoming increasingly scarce and expensive.
More energy needs, a greater drain on resources…something has to give.
More energy needs, a greater drain on resources…something has to give. Can smart technology support our cities of the future?
I think so. Lighting accounts for 19 per cent of the world’s total
electricity consumption. Almost two thirds of that energy is used for
lighting commercial and public buildings in cities, with a further 15
per cent going to street lighting.
How will innovations in lighting lower the energy demands of cities whilst also shaping our urban spaces in future years?
Working together with The Climate Group
With that question in mind, Philips is working together with The
Climate Group, the international charity working towards a prosperous,
low carbon future. Together with The Climate Group, we launched a report
in 2012 entitled Lighting the Clean Revolution: the rise of LED and what it means for cities.
This report clearly demonstrated that LEDs are ready to be brought to
scale in outdoor applications. Many commercially available, outdoor LED
products offer cities high quality light, durability, and significant
electricity savings in the range of 50-70 per cent. Through our
partnership we have seen more and more cities begin to actively explore
the switch to LEDs and request support and information. This was
achieved through a series of workshops with cities organized together
with The Climate Group, also focusing on the innovations in urban
lighting.
eighth international conference on climate change: Impacts and Responses
Call For Papers
The Climate Change community is pleased to announce the Call For Papers for the International Conference on Climate Change: Impacts and Responses
to be held 21-22 April 2016 at the Vietnam National University,
University of Science in Hanoi, Vietnam. We welcome
submissions from a variety of disciplines and perspectives and
encourage faculty and research students to jointly submit proposals,
discussing climate change through one of the following themes:
Scientific Evidence
Assessing Impacts in Divergent Ecosystems
Human Impacts and Impacts on Humans
Technical, Political, and Social Responses
Proposal Submissions and Deadlines
The
current review period closing date for the latest round of submissions
to the conference Call For Papers (a title and short abstract) is 22 June 2015*. Please visit our
website for more information on submitting your proposal, future deadlines, and registering for the conference.
If you are unable to attend the
conference in person, you may still join the community and submit your
article for peer review and possible publication, upload an online
presentation, and enjoy subscriber access to The International Journal
of Climate Change: Impacts and Responses.
*Proposals are reviewed in rounds adhering to monthly deadlines. Check the website often to see the current review round.
Conference Partner
The International Conference on Climate Change:
Impacts and Responses is proud to be partnering with Vietnam National
University and VNU University of Science for the Eighth International
Conference. With over 100 years of tradition and development, Vietnam
Nationa
l University, has affirmed its position as Vietnam’s top comprehensive
multi-disciplinary academic and research center of excellence based on
international standards. VNU strives to be a leading institution in
Vietnam and in the region based on the philosophy “Excellent through
Knowledge” and by
promoting six core values: high quality, creativity, innovation,
integration, responsibility to society, and sustainable development.
VNU's University of Science is known as the number one university in
Vietnam in the field of basic science. Their mission is to create and
disseminate knowledge, and to provide top quality, committed graduates,
as well as valuable scientific advances and technological products that
contribute to the socio-economic and educational development of the
Vietnam making it and the Vietnam National University an ideal
partner for the 2016 conference.
Agência FAPESP – A FAPESP anuncia nova chamada de propostas de
pesquisas em conjunto com o Belmont Forum. O objetivo é contribuir para
desenvolver serviços climáticos com foco no papel das relações
inter-regionais na variabilidade e na previsibilidade climática.
A oportunidade tem apoio de agências de fomento selecionadas pelo
Belmont Forum em diversos países, incluindo a FAPESP para garantir a
participação de pesquisadores do Estado de São Paulo.
Os três temas principais da chamada são: “Understanding past and
current variability and trends of regional extremes”, “Predictability
and prediction skills for near-future variability and trends of regional
extremes” e "Co-construction of near term forecast products with
users”.
A depender do cumprimento das condições de elegibilidade e da análise
das propostas, o orçamento disponível pela FAPESP para a chamada será
de até € 1 milhão.
Projetos colaborativos de equipes de pesquisa multinacionais de 36 a
48 meses, com início em 2016, serão selecionados em um processo com duas
etapas: uma de pré-propostas seguida por uma de propostas completas
para os projetos selecionados na primeira etapa.
A data-limite para submissão de pré-propostas é 1º de junho de 2015.
Hace 150 años, el
almirante Robert FitzRoy, el celebrado navegante y fundador de la Met
Office (la Oficina Meteorólogica de Reino Unido), se suicidó. Un
periódico describió la noticia de su muerte como "una catástrofe súbita y
estremecedora".
Hoy se recuerda a FitRoy principalmente como el
taciturno capitán del HMS Beagle, el barco en el que viajó Charles
Darwin durante su famosa circunnavegación en los 1830.
Sin
embargo, durante su vida FitzRoy encontró fama no por el tiempo que pasó
en el mar sino por sus pioneras predicciones climáticas, a las que dio
un nombre de su propia invención: "pronósticos".
En 1854, cuando FitzRoy estableció lo que después llamaría la Met Office, no existían los pronósticos del clima.
En
su lugar estaba el Departamento Meteorológico de la Cámara de Comercio,
fundado como un depósito de de cartas náuticas para reducir los tiempos
de navegación con mejores gráficas de viento.
Sin pronósticos,
los pescadores, agricultores y otros que trabajaban en el exterior
tenían que confiar en su sabiduría del clima -la aparición de nubes o el
comportamiento de los animales- que les indicaban lo que se avecinaba.
FitzRoy se suicidó en 1865.
Pero a principios del siglo XIX
se llevaron a cabo varios avances teóricos importantes. Entre ellos, el
entendimiento de cómo funcionaban las nubes, con vientos que giraban en
sentido contrario al reloj alrededor de un punto de presión baja.
Los mapas meteorológicos, otra innovación, facilitaron la visualización de la atmósfera en movimiento.
Una
teoría influyente argumentaba que las tormentas ocurrían a lo largo de
las fallas entre las masas de aire calientes y frías, justo como sabemos
hoy que ocurren los terremotos en los límites de las placas tectónicas.
A pesar de esto, persistía la creencia de que el clima era totalmente caótico.
Cuando
un parlamentario sugirió en la Cámara de los Comunes en 1954 que los
avances recientes en la teoría científica les permitirían pronto
anticipar el clima en Londres "24 horas antes de que ocurriera", la
Cámara estalló a carcajadas.
No obstante la burla, a FitzRoy le
preocupaba la enorme pérdida de vida en el mar junto a las costas
británicas en la era Victoriana.
Entre 1855 y 1860, 7.402 barcos naufragaron en las costas con un total de 7.201 muertos.
FitzRoy pensaba que con una alerta temprana, muchas de estas muertes podrían evitarse.
En 1859, tras el desastroso hundimiento del barco Royal Charter, se le permitió comenzar a emitir advertencias de tormenta.
FitzRoy
fue capaz de hacerlo utilizando el telégrafo eléctrico, una asombrosa
tecnología nueva que, como observó el diario Daily News, "superaba por
mucho en prontitud a la tempestad más rápida".
Con el telégrafo FitzRoy logró reunir datos de clima de las costas en tiempo real desde su oficina en Londres.
Si pensaba que una tormenta era inminente, podía telegrafiar a un puerto donde se activaba una señal de alerta.
Era, tal como lo describía, "una carrera para advertir al puesto antes de que el viento los alcanzara".
Las
advertencias de tormenta de FitzRoy comenzaron en 1860 y sus
pronósticos generales al año siguiente, declarando el clima probable
para los próximos dos días.
Para FitzRoy, los pronósticos era un subproducto de sus advertencias de tormenta.
Como
de cualquier forma tenía que analizar los datos atmósfericos, pensó que
no le costaba nada adelantarle sus conclusiones -día bueno, favorable,
lluvioso, tormentoso- a los periódicos para que fueran publicadas.
"No son ni profecías ni predicciones" escribió, "el término pronóstico
se aplican estrictamente a una opinión que es resultado de una
combinación científica y cálculo"
Durante años el público había leido charlatanerías sobre predicciones
de clima en almanaques, pero esta era la primera vez que los
pronósticos estaban sancionados por el gobierno.
Primero fueron publicados en diario The Times, en 1861, y sindicados en varias publicaciones en Reino Unido.
Pronto se hicieron enormemente populares.
Los pronósticos rápidamente se convirtieron en una peculiaridad de la nueva sociedad victoriana.
Su atractivo se propagó instantáneamente más allá de pescadores y marineros.
Cálculos a mano
Pero como eran calculados a mano y sobre datos poco probados, los pronósticos a menudo eran incorrectos.
En abril de 1862 los periódicos
informaron: "Las profecías del almirante FitzRoy en el Times han creado
diversión considerable durante estos días de abril debido a las
empapadas que hemos tenido que soportar".
"Abril ha estado jugando con él de mala manera, para demostrar que
(este mes) desprecia los cálculos de la ciencia, a pesar de lo que otros
meses hagan".
Pero a menudo FitzRoy era sorprendentemente preciso
y cuando se equivocaba le respondía a sus críticos -"aquéllos cuyos
sombreros quedaron perjudicados por haber dejado el paraguas en casa"-
en las páginas de el Times.
Este compromiso incrementó su popularidad y consolidó su reputación como científico osado y gallardo.
Durante
los siguientes años fue nombrado en su honor un premio de carreras de
caballos, un barco, y en una ocasión la reina Victoria envió a sus
mensajeros a su casa para saber si el clima iba a ser benigno cuando
ella tenía programado cruzar a la Casa Osborne, la residencia real en la
Isla de Wight.
Algunos diarios sugirieron usos comerciales para los pronósticos.
Exhausto
Publicó un libro y
daba conferencias, pero en 1865, con sus críticos más vociferantes que
nunca, estaba exhausto y acosado por la recaída de un viejo trastorno
depresivo.
Se retiró de su casa de Londres hacia Norwood, en el sur de la capital, para un período de descanso. Pero le costó recuperarse.
El
último pronóstico de su vida fue publicado en su ausencia el 29 de
abril de 1865. En éste había predicho lluvias con truenos en Londres.
La mañana siguiente FitzRoy salió de la cama y se preparó para ir a
la iglesia. Besó a su hija y caminó hacia su vestidor. Después se
encerró con llave y se suicidó.
Entonces parecía que el proyecto de pronósticos de FitzRoy había terminado en fracaso.
No
obstante, hoy en día el servicio público de meteorología, financiado
por el gobierno para el beneficio de todos, es fundamental.
Su departamento, que comenzó con tres empleados, ahora emplea a más
de 1.500 personas y tiene un presupuesto anual de más de US$122
millones.
Quizás el tributo más apropiado surgió en 2002 cuando
una de las icónicas regiones de pronósticos de navegación de la BBC, la
Finisterre, fue rebautizada FitzRoy en su honor.
Como explica
Julia Slingo, la actual científica en jefe de la Met Office, "FitzRoy
realmente estaba muy adelantado a su época. No estaba equivocado ni era
un excéntrico, simplemente estuvo en el principio de un trayecto muy
largo, uno que continúa hoy en día en la Met Office".
A Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (Capes) divulga nesta quarta-feira, 11, o resultado do Prêmio Vale-Capes de Ciência e Sustentabilidade,
que seleciona as melhores teses e dissertações defendidas sobre o tema
no país. Foram selecionadas quatro teses de doutorado e quatro
dissertações de mestrado, todas apresentadas em 2013, que trazem ideias,
soluções e processos inovadores para questões como redução do consumo
de água e energia, redução de gases do efeito estufa (GEE),
aproveitamento, reaproveitamento e reciclagem de resíduos e/ou rejeitos e
tecnologia socioambiental com ênfase no combate à pobreza.
Os trabalhos vencedores estão divididos em quatro grupos temáticos.
No tema "Processos eficientes para redução do consumo de água e de
energia", os trabalhos premiados foram o de Idelma Aparecida Alves Terra
no doutorado e Victor Sette Gripp no mestrado, ambos da Universidade de
São Paulo (USP). O grupo "Aproveitamento, reaproveitamento e reciclagem
de resíduos e/ou rejeitos" teve como vencedores Paula Fagundes de
Gouvêa, da USP no doutorado e Denilson de Jesus Assis, da Unversidade
Federal da Bahia (UFBA) no mestrado.
O terceiro grupo temático "Redução de Gases do efeito estufa" premiou
Bettina Susanne Hoffmann, da Universidade Federal do Rio de Janeiro
(UFRJ) no doutorado e Pieter de Jong da UFBA no mestrado. Já o grupo
"Tecnologias socioambientais, com ênfase no combate a pobreza" teve como
trabalhos vencedores a tese de Andréa Cardoso Ventura da UFBA no
doutorado e a dissertação Felipe de Albuquerque Sgarbi da USP no
mestrado. Premiação As teses e dissertações premiadas
recebem passagem aérea e diária para o autor e um dos orientadores para
que compareçam à cerimônia de premiação, que acontecerá em abril de
2015; certificado de premiação a ser outorgado ao orientador,
coorientador (es) e ao programa em que foi defendido o trabalho;
certificado de premiação e troféu para autor; e auxílio equivalente a
uma participação em congresso internacional para o orientador.
Para os trabalhos de doutorado, está prevista também a premiação com
bolsa para realização de estágio pós-doutoral em instituição nacional de
até três anos para o autor da tese, podendo converter em um ano para
estágio pós-doutoral fora do país em uma instituição de notória
excelência na área de conhecimento do premiado, e a concessão de um
prêmio adicional pela Vale ao autor da tese, no valor de R$ 15 mil. Para
as dissertações de mestrado, bolsa para realização de doutorado em
instituição nacional de até quatro anos para o autor da tese e prêmio
adicional pela Vale ao autor da dissertação, no valor de R$ 10 mil. Histórico O resultado celebra a 3ª edição do
Prêmio Vale-Capes de Ciência e Sustentabilidade. A premiação foi criada
inicialmente a partir de parceria firmada durante a conferência Rio +20.
A cerimônia da edição 2012 aconteceu em Belém e prêmio 2013 foi entregue no Rio de Janeiro.
Acesse o resultado da edição 2014.
Karina Toledo | Agência FAPESP– Acostumados a conviver com a
alternância entre períodos de seca e de inundações, os australianos
foram surpreendidos no fim do século 20 pela chamada Seca do Milênio,
uma estiagem sem precedentes que atingiu todo o país entre os anos de
1997 e 2009 e afetou fortemente a cidade de Melbourne, capital do estado
de Victoria.
“Foi uma seca completamente diferente do que se poderia prever com a
análise de mais de 100 anos de registros meteorológicos. Quando a
estiagem finalmente terminou, tivemos enchentes em várias cidades, além
de fortes ondas de calor. Foram batidos 123 recordes meteorológicos, de
precipitação e de temperatura, no verão de 2012/2013. No ano seguinte,
foram 156 recordes”, relatou Tony Wong, diretor executivo do Centro de
Pesquisa Cooperativa para Cidades Sensíveis à Água – uma iniciativa do
governo australiano que reúne pesquisadores de várias áreas e
instituições, indústrias e parceiros governamentais para o
desenvolvimento de soluções sociais e tecnológicas para a gestão da água
urbana.
A seca afetou fortemente o afluxo de água para os reservatórios
responsáveis pelo abastecimento de Melbourne. Em 2008, o nível da
principal represa da região, instalada no rio Thomson, era semelhante à
situação atual do sistema Cantareira, em São Paulo. Embora o nível da
represa australiana tenha melhorado nos anos seguintes, jamais retornou à
média histórica e voltou a cair recentemente.
“Houve um momento em que ficamos realmente preocupados, pois havia
água suficiente apenas para 18 meses de abastecimento. Foi quando
tomamos a decisão de construir uma planta de dessalinização”, contou
Wong.
Em um evento realizado em São Paulo, no dia 22 de abril, com a
participação da FAPESP, Wong afirmou que a Seca do Milênio ensinou duas
importantes lições aos australianos. A primeira é que, em um cenário de
mudanças climáticas sujeito a eventos extremos, a gestão dos recursos
hídricos de uma cidade não pode se basear apenas na análise de séries
históricas de dados meteorológicos.
Além disso, a infraestrutura para o futuro deve ser planejada de modo
a acomodar os eventos extremos de maneira integrada, ou seja, as
soluções não devem mirar fenômenos como seca e enchente isoladamente.
Wong integrou a Missão de Educação para a América Latina, organizada
pelo governo de Victoria, um dos mais importantes estados australianos,
com o objetivo de fomentar colaboração acadêmica em áreas como educação,
gestão da água, planejamento urbano, agricultura e biotecnologia (Leia
mais em: http://agencia.fapesp.br/australia_quer_criar_centro_de_estudos_sobre_cidades_do_hemisferio_sul/21042/).
Ele lembrou que, desde 2004, quando os especialistas australianos
ainda afirmavam que a estiagem não passava de um evento comum de
variabilidade climática, o governo de Victoria já vinha tomando uma
série de medidas para minimizar os impactos da escassez hídrica. O
primeiro passo foi investir em estratégias de conservação da água.
“Teve início uma grande campanha para mudar o comportamento das
pessoas. Um grande cartaz foi instalado em nossa principal estação de
trem para alertar diariamente para os níveis dos reservatórios, e os
índices iam caindo dia a dia. Foi então que percebemos que estávamos
enfrentando uma crise hídrica”, relatou.
Em nível nacional, os cidadãos tiveram de conviver com medidas de
restrição. Foram proibidos, por exemplo, de usar água potável na lavagem
de carros ou na irrigação de jardins.
A campanha para a redução do consumo doméstico foi aliada a
estratégias de conservação no setor agrícola. Um programa de
modernização dos sistemas de irrigação já havia começado a ser
implantado antes mesmo do início da seca e ajudou a aumentar a
eficiência no uso da água de 30% para 80% nas fazendas australianas.
Além disso, foi criado uma espécie de mercado da água, no qual os
fazendeiros podiam vender seu excedente para colegas cujas culturas
demandam maior volume de recurso hídrico.
“O consumo por habitante em Melbourne começou a cair na medida em que
a comunidade como um todo foi ficando mais engajada. Se não fosse por
essa mudança de comportamento, teríamos ficado completamente sem água
até 2009. A estratégia de conservação salvou a cidade, pois não havia
tempo hábil para construir a planta de dessalinização”, disse Wong.
Paralelamente às medidas de conservação, foram idealizadas
iniciativas para aumentar a captação de água de fontes alternativas, que
incluíram o desenvolvimento de infraestrutura para aproveitamento de
águas pluviais e reciclagem de águas residuárias.
“Mas por volta de 2007 ficou evidente que todas essas iniciativas
levam tempo para serem efetivadas e apresentarem soluções reais e, por
isso, o governo decidiu investir em dessalinização. A seca terminou
antes de a planta ficar pronta e até hoje ela não foi acionada. Mas essa
infraestrutura nos concedeu um período de certeza – de que se a seca
vier, não faltará água – e nos permite investir em soluções de longo
prazo mais sustentáveis como reciclagem de água”, avaliou Wong.
Diversidade de fontes
Outra importante lição aprendida com a Seca do Milênio, segundo Wong,
foi a necessidade de diversificar o portfólio de fontes de água e rever
constantemente as estratégias com base na emergência de novas
tecnologias. Já não é possível, na avaliação do australiano, garantir
segurança hídrica às cidades apenas com base no modelo tradicional de
captação por meio de represas.
“Nosso esgoto é um recurso frequentemente ignorado e podemos criar
soluções descentralizadas para reaproveitar essa água na irrigação de
plantas e nas descargas de sanitários, por exemplo. Com políticas
públicas adequadas, cada vez que um prédio antigo for abaixo podemos
estimular que o novo introduza infraestrutura para reúso de água”,
afirmou.
Já o investimento em infraestrutura para coleta de água da chuva
pode, segundo Wong, ajudar a solucionar também o problema das enchentes.
“Em Melbourne estamos construindo grandes áreas alagáveis para coleta
de água pluvial e, assim, também conseguimos evitar inundações em
regiões vulneráveis. Com o monitoramento dos radares meteorológicos,
podemos prever a chegada de uma tempestade e drenar os reservatórios a
tempo”, disse.
Como já não é possível confiar em dados históricos para prever
condições futuras, uma vez que a ciência mostra que não há mais
estacionariedade, Wong defende o uso de modelos matemáticos para simular
cenários futuros e avaliar o impacto de políticas públicas antes que
sejam implementadas.
“A infraestrutura do futuro terá de ser uma combinação de soluções centralizadas (grandes iniciativas implementadas pelos governos) e descentralizadas (soluções locais, implementadas pelos cidadãos e estimuladas por políticas públicas). E são as soluções descentralizadas que darão às cidades resiliência para sobreviver em um clima de incerteza”, afirmou Wong.
Além de Wong, outros 20 representantes de universidades e
instituições de pesquisa e do governo do estado de Victoria fizeram
parte da Missão de Educação, que também passou pelo Chile e seguirá para
Colômbia e Peru.
“Muitas cidades latino-americanas compartilham desafios similares aos
da Austrália e aos do estado de Victoria. Essas experiências
compartilhadas ressaltam áreas de interesse mútuo e possíveis alianças
entre nossos governos, pesquisadores e especialistas em educação”,
afirmou Steven Herbert, ministro de Educação Profissional e Tecnológica
do estado de Victoria e chefe da missão.
A cônsul e adido comercial da Australian Trade Comission em São
Paulo, Sheila Hunter, afirmou que os australianos estão familiarizados
com o problema da escassez hídrica e desejam compartilhar sua
experiência com os paulistas.
“São Paulo está enfrentando uma grave crise nos reservatórios de
água. Esperamos que ao compartilhar nosso aprendizado possamos ajudar a
identificar soluções inovadoras para lidar com as mudanças climáticas
que todos iremos enfrentar no futuro”, disse.
Representando a FAPESP no evento estiveram o assessor da presidência
Fernando Menezes, o coordenador adjunto de Pesquisa para Inovação e do
Plano Diretor de Ciência, Tecnologia e Inovação para o Estado de São
Paulo, Sergio Robles Reis de Queiroz, e o coordenador do Programa FAPESP
de Pesquisa sobre Mudanças Climáticas Globais (PFPMCG), Reynaldo Luiz
Victoria.
Para falar sobre a atual crise hídrica enfrentada pelo Estado de São
Paulo e as estratégias que estão sendo implementadas para aumentar a
segurança hídrica na região esteve presente o professor Américo Sampaio,
coordenador de Saneamento da Secretaria de Saneamento e Recursos
Hídricos do Estado de São Paulo.
“A dessalinização da água do mar por enquanto está descartada em São
Paulo em razão do alto custo. Temos de conciliar a gestão da oferta – ir
atrás de novos mananciais cada vez mais distantes, o que historicamente
sempre foi feito no Brasil e em São Paulo – e a gestão da
demanda adotar medidas para reduzir o consumo”, disse Sampaio.
Como exemplos de gestão da oferta Sampaio citou as obras emergenciais
e também as de médio e longo prazo que estão sendo implementadas pelo
governo estadual, entre elas a transposição de águas do Rio Paraíba do
Sul.
No âmbito da gestão da demanda, Sampaio afirmou que o governo
paulista pretende estimular a medição individualizada da água em
condomínios, a adoção de infraestrutura para reúso da água e a troca de
aparelhos sanitários – vasos, chuveiros e torneiras – por modelos
poupadores. Disse ainda que é preciso rever o valor da tarifa de água,
considerada por ele muito barata, e investir no controle de perdas do
sistema.
On
22 March, there were three posts per second relating to World Water Day
with thousands of people posting #WaterIs selfies. The maximum
potential impact doubled from 2014 to 2015 with 1.3 billion
people exposed to the hashtag #WorldWaterDay according to the report by Alto Social Analytics.
Last month, we are told, the world enjoyed “its hottest March since records began in 1880”.
This year, according to “US government scientists”, already bids to
outrank 2014 as “the hottest ever”. The figures from the US National
Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) were based, like all the
other three official surface temperature records on which the world’s
scientists and politicians rely, on data compiled from a network of
weather stations by NOAA’s Global Historical Climate Network (GHCN).
But here there is a puzzle. These temperature records are not the only
ones with official status. The other two, Remote Sensing Systems (RSS)
and the University of Alabama (UAH), are based on a quite different
method of measuring temperature data, by satellites. And these, as they
have increasingly done in recent years, give a strikingly different
picture. Neither shows last month as anything like the hottest March on
record, any more than they showed 2014 as “the hottest year ever”.
An adjusted graph from the Goddard Institute for Space Studies
My cue for those pieces was the evidence multiplying from across the
world that something very odd has been going on with those official
surface temperature records, all of which ultimately rely on data
compiled by NOAA’s GHCN. Careful analysts have come up with hundreds of
examples of how the original data recorded by 3,000-odd weather stations
has been “adjusted”, to exaggerate the degree to which the Earth has
actually been warming. Figures from earlier decades have repeatedly been
adjusted downwards and more recent data adjusted upwards, to show the
Earth having warmed much more dramatically than the original data
justified.
The panel is chaired by Terence Kealey, until recently
vice-chancellor of the University of Buckingham. His team, all respected
experts in their field with many peer-reviewed papers to their name,
includes Dr Peter Chylek, a physicist from the National Los Alamos
Laboratory; Richard McNider, an emeritus professor who founded the
Atmospheric Sciences Programme at the University of Alabama; Professor
Roman Mureika from Canada, an expert in identifying errors in
statistical methodology; Professor Roger Pielke Sr, a noted
climatologist from the University of Colorado, and Professor William van
Wijngaarden, a physicist whose many papers on climatology have included
studies in the use of “homogenisation” in data records.
Their
inquiry’s central aim will be to establish a comprehensive view of just
how far the original data has been “adjusted” by the three main surface
records: those published by the Goddard Institute for Space Studies
(Giss), the US National Climate Data Center and Hadcrut, that compiled
by the East Anglia Climatic Research Unit (Cru), in conjunction with the
UK Met Office’s Hadley Centre for Climate Prediction. All of them are
run by committed believers in man-made global warming.
Below, the raw data in graph form
For this the GWPF panel is initially inviting input from all those
analysts across the world who have already shown their expertise in
comparing the originally recorded data with that finally published. In
particular, they will be wanting to establish a full and accurate
picture of just how much of the published record has been adjusted in a
way which gives the impression that temperatures have been rising faster
and further than was indicated by the raw measured data.
Already studies based on the US, Australia, New Zealand, the Arctic and
South America have suggested that this is far too often the case.
But only when the full picture is in will it be possible to see just
how far the scare over global warming has been driven by manipulation of
figures accepted as reliable by the politicians who shape our energy
policy, and much else besides. If the panel’s findings eventually
confirm what we have seen so far, this really will be the “smoking gun”,
in a scandal the scale and significance of which for all of us can
scarcely be exaggerated. More details of the Global
Warming Policy Foundation's International Temperature Data Review
Project are available on the inquiry panel's website www.tempdatareview.org